En 1971 se anunció el desarrollo
del primer tomógrafo, máquina que sumaba el cálculo electrónico a las técnicas
de rayos X, constituyendo el mayor avance en radiodiagnóstico desde el
descubrimiento de los rayos X. Su creador fue el Doctor Godfrey Hounsfield en
Inglaterra, y partió de la idea de la vieja Tomografía bidireccional de rayos X
en la cual mediante dos exposiciones separadas por lo menos a 45 grados del
mismo lugar se intentaba recrear una imagen virtual en tres dimensiones.
Hasta este momento la técnica de rayos X permitía la visualización en dos
dimensiones, con el problema de que unas imágenes se superponían a otras, por lo
que se perdía gran parte de la información.

El tomógrafo axial computarizado de rayos X, nombre completo del aparato,
permite observar cortes del cuerpo humano transversales a su eje principal con
una resolución de hasta menos 1 mm, con lo cual hay muy pocas estructuras que
quedan fuera de observación utilizando esta técnica, mostrando algunas falencias
en estructuras blandas dando origen al desarrollo de la resonancia nuclear
magnética.
Desde el primer tomógrafo hasta la fecha, la evolución tecnológica de lo equipos
ha sido constante, al punto de haberse convertido en la actualidad en una
herramienta diagnóstica de uso tan cotidiano como los equipos de rayos X
convencionales.
Ventajas e inconvenientes
Cualquier método, por bueno que sea, presenta algunos inconvenientes. En este
caso, el mayor de ellos es que cuantos más cortes (slices) se realicen, mayor
cantidad de radiación recibe el paciente. Hay que tener en cuenta que, por
ejemplo, para un estudio de la cabeza hace falta un mínimo de 12-14 cortes
(slices). En estudios de abdomen o tórax el número es mayor( llegando hasta los
treinta o más).
Presenta asimismo el inconveniente de ser una exploración bastante larga,
exceptuando la Tomografía los equipos de tercera y cuarta generación.
Frente a esto presenta una serie de ventajas, como es el que no se escapa
prácticamente ningún detalle superior a 1-2 mm, lo cual es fundamental para la
localización de procesos expansivos metastasicos de forma precoz. Permite
asimismo determinar tamaños y sobre todo, lo que es más importante, dependiendo
de su densidad (opacidad radiografica) nos da una aproximación al tipo de tejido
que se está estudiando.
Para aumentar la definición de por sí alta, se pueden utilizar distintos medios
de contraste, con lo que se obtendrá una imagen mucho más nítida y contrastada
(órganos blandos).

Funcionamiento básico de un tomógrafo
Básicamente, el tomógrafo está compuesto por un tubo generador de rayos X , un
detector de radiaciones que mide la intensidad recibida del estrecho haz emitido
por el tubo de rayos X, luego que atraviesa el objeto en estudio.
Conocida la intensidad emitida y la recibida, se puede calcular la atenuación o
porción de energía absorbida, que será proporcional a la densidad atravesada.
Dividiendo el plano a estudiar en una serie de celdas de igual altura que el haz
y el resto de las dimensiones elegidas de forma adecuada para completar el
plano, la atenuación del haz será la suma de la atenuación de cada celda. Si se
consigue calcular la atenuación de cada celda se podrá conocer su densidad y,
por tanto, reconstruir un mapa de lo estudiado, asignando a cada densidad
un gris de una escala de negro a blanco.
Los cambios de generación de CT scanners se debe básicamente al tipo de
exploración usada, siendo cada generación más precisos y rápidos.