La ecografía como actualmente se conoce se debe a la adaptación del uso del efecto doppler y el uso del radar y sonar militar. Efectivamente, usando como base el funcionamiento de estos inventos militares y sumándole algoritmos matemáticos que calculan (según el retardo conocido del medio por el cual viaja el ultrasonido dentro de los tejidos), se puede recomponer una imagen y calcular su situación en tres dimensiones aproximadamente con elevada exactitud.

A continuación se muestra una relación general de los modos utilizados en los ecografos:
1- Los instrumentos basados en los modos A, B y C brindan información espacial sobre las regiones a ser estudiadas.
2- Mientras que el modo M y los
dispositivos basados en el efecto Doppler nos aportan datos sobre movimiento y
velocidad.
MODO A:
Este modo, como todos los otros
modos (excepto el modo C y el Doppler), está basado en la técnica de ecos, donde
se emite un pulso de ultrasonidos desde un transductor hacia el interior de la
región a estudiar. Las reflexiones en cada interfase entre tejidos son recibidas
por el mismo transductor. El tiempo total desde el pulso inicial hasta el
momento de la recepción del eco es proporcional a la profundidad de la
interfase. Esto hace posible un calculo de las distancias entre tejidos a lo
largo de la línea de propagación del rayo de ultrasonidos.
En el modo A se grafican las amplitudes de los ecos recibidos. Es decir, un
voltaje proporcional a los mismos, proporcionado por el transductor, se muestra
en una pantalla de tubos de rayos catódicos.
La ventaja del modo A es que brinda información posicional de una manera rápida;
Su desventaja es que sólo ofrece información unidimensional.
Se lo utiliza en electroencefalografía para la detección de la línea media
cerebral que, en personas sanas, se encuentra ubicada en el centro del cráneo en
el plano sagital medio. También se utiliza el modo A en oftalmología para la
determinación del tamaño de las estructuras del ojo y poder calcular las
distancias entre tejidos, para posteriores intervenciones quirúrgicas.
MODO B:
El desarrollo de este modo parte
de la base que electrónicamente los ecos modulan el brillo de los puntos de la
pantalla.
La modulación del brillo libera un eje de la gráfica para la presentación de
otra información. El eje a lo largo de la dirección del rayo aún corresponde a
la profundidad de penetración o distancia; pero en el modo B, el eje
perpendicular al rayo se utiliza para mostrar distancia, relacionando la
dirección del rayo de ultrasonidos con la de la línea que se ve en la pantalla.
La barra vertical con escala de grises de la parte superior izquierda de
cualquier ecografo modo B, indica la opacidad de lo "visto". En la parte
superior derecha aparece información alfanumérica sobre los datos del paciente y
los parámetros ajustados en el equipo. En el centro queda la imagen de modo B en
forma de campana. La parte superior es por donde ingresan los rayos de
ultrasonidos al cuerpo. Cada línea radial es equivalente a una línea de modo A
(cambiando, como se dijo, amplitud por brillo). La imagen completa se obtiene
moviendo el transductor (manual o electrónicamente) en todas las direcciones
radiales de interés, formando la típica imagen con forma de campana.
Los instrumentos de modo B representan hoy la mayoría de los dispositivos
utilizados clínicamente en diagnostico ecografico. Esto se debe a la gran
variedad de regiones anatómicas que pueden ser scaneadas exitosamente y a la
fácil interpretación del mapa bidimensional de tejidos que produce.
La principal aplicación es en obstetricia, donde se puede registrar el
crecimiento fetal, la orientación y las anormalidades, también se pueden
estudiar la ubicación de la placenta y los casos de embarazos múltiples detectar
latidos y medir huesos y demás estructuras.
En gineco-obstetricía además de lo ya visto, mediante el modo B se pueden
detectar quistes o tumores en los ovarios. A nivel abdominal, se pueden obtener
claras imágenes del hígado, del bazo, de la vesícula biliar y de los riñones y
todos los órganos blandos.
Las mamas es una región que puede ser analizada mediante ultrasonidos. Puede
revelarse la presencia de quistes o tumores mediante un procedimiento seguro.
MODO M:
Esta configuración se utiliza para
analizar cualitativa y cuantitativamente el movimiento de las estructuras del
cuerpo, como las válvulas del corazón. Este modo es un híbrido de los modos A y
B. Como en el modo B, el brillo de cada línea es modulado de acuerdo a la
amplitud de los ecos recibidos, sin embargo, se parece al modo A en el sentido
que los ecos son recogidos en una sola dirección (a lo largo del recorrido del
rayo). Estas señales son presentadas en el eje horizontal del monitor.
La deflexión vertical de la pantalla se produce lentamente, de manera que las
líneas sucesivas son inscriptas en orden progresivo (como lo hace una impresora
de puntos). Cualquier movimiento de un objeto a lo largo del camino del rayo
presentará un desplazamiento horizontal del eco registrado en las líneas
sucesivas.
El tiempo en que se recorre una línea horizontal es el mismo al encontrado en
los modos A y B, el barrido vertical es mucho más lento, entre 2 y 3 segundos
para cubrir toda la pantalla, de manera que pueden mostrarse varios ciclos
cardíacos.
Debido a que el eje horizontal de la pantalla está calibrado en términos de
profundidad, el desplazamiento espacial neto del objeto móvil se puede medir
directamente. Como el eje vertical está dado en unidades de tiempo, se puede
medir la velocidad cuantitativamente desde el monitor, en mm/s.
Los equipos clínicos de modo M son monocromáticos.
MODO C:
Este método difiere de los
anteriormente descriptos en el sentido que no utiliza los ecos de las ondas
reflejadas en los tejidos. En cambio, el modo C aprovecha las ondas
transmitidas. El emisor de ultrasonidos se coloca sobre el objeto a estudiar y
el receptor en el extremo opuesto.
La exploración va acompañada de una translación de los dos transductores (unidos
mecánicamente entre sí). Debido a que el movimiento de barrido se realiza en un
plano perpendicular al rayo se puede obtener una imagen bidimensional similar a
la producida por los rayos X convencionales.
Como el pulso de ultrasonidos debe atravesar toda la distancia a través del
tejido, las regiones de anatomía compleja son difíciles de estudiar, debido a
las múltiples pérdidas por reflexión.
El mayor éxito de los ecografos C es la obtención de imágenes de partes
anatómicas relativamente homogéneas, como las mamas en la dirección lateral.
Además, actualmente se están utilizando tomógrafos por ultrasonidos en base al
modo C, obteniendo registros en múltiples direcciones y "fabricando" la imagen a
través de un algoritmo de reconstrucción por computadora.
Diferentes métodos de barrido en los diferentes modos; pueden ser mecánicos, electrónicos, convexo o lineales o mezclados.
Actualmente los últimos desarrollos son apertura de hasta 160 grados y representación en 3D ( basadas en cálculos matemáticos) y siendo un poco mas viejo el ecografo color.